Hugh Elliott: “La Reina ha sido una fuente de continuidad y estabilidad, con su poder para trascender la política y la geografía”

Entrevistamos al embajador británico en España con ocasión del Jubileo de Platino de Isabel II, que el Reino Unido ha celebrado este año por todo lo alto.
Hugh Elliott, embajador del Reino Unido en España / @UKinSpain
Hugh Elliott, embajador del Reino Unido en España / @UKinSpain
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En España ha podido extrañar la magnitud que han tomado las celebraciones del Jubileo de Platino de la reina Isabel II, en la línea de los anteriores. ¿Cómo explicaría a la sociedad española el entusiasmo con el que el pueblo británico se ha volcado en este acontecimiento?

El 6 de febrero de este año, Su Majestad la Reina Isabel II se convirtió en la primera monarca británica en celebrar un Jubileo de Platino, marcando 70 años de servicio al pueblo del Reino Unido y la Commonwealth. La Reina ha gobernado durante más tiempo que cualquier otro monarca en la historia de mi país, convirtiéndose en una figura muy querida y respetada en todo el mundo.

Personalmente, como embajador británico, es todo un honor haber celebrado estos 70 años de reinado de Su Majestad, por la que siento una admiración y respeto enormes. Creo que el motivo por el que la gente se ha volcado con esta celebración, también en España, es porque Isabel II es un gran ejemplo de entrega personal al servicio público, y porque la figura y los valores que encarna Su Majestad son un auténtico símbolo del Reino Unido.

Pocos saben también que la fiesta nacional es el cumpleaños oficial de la Reina y se celebra con un multitudinario y espectacular desfile —Trooping the Colour— con una tradición secular. ¿Una muestra más de la identificación entre Corona y nación? 

Así es, Trooping the Colour ha marcado el cumpleaños oficial del monarca británico durante más de 260 años. También se conoce como el Queen’s Birthday Parade -el Desfile del Cumpleaños de la Reina. Es un desfile con más de 1.400 soldados, 200 caballos y 400 músicos que se reúnen cada mes de junio en una gran demostración de precisión militar, equitación y otras actividades para conmemorar el cumpleaños oficial de la Reina.

Todos los años, las calles se llenan de gente que ondea banderas británicas mientras el desfile avanza desde el Palacio de Buckingham y baja por The Mall hasta Horse Guard’s Parade. El desfile se cierra con el tradicional vuelo de la RAF (la Royal Air Force británica), entre ellas los Red Arrows (equivalente a la Patrulla Águila en España), contemplado por los miembros de la Familia Real desde el balcón del Palacio de Buckingham. Es todo un espectáculo visual, y sin duda muy emotivo para nosotros, los británicos, y para los muchos visitantes que asisten.  

Hugh Elliott posa en la Residencia del embajador junto al retrato de Isabel II / @UKinSpain
Hugh Elliott posa en la Residencia del embajador junto al retrato de Isabel II / @UKinSpain

¿De dónde viene esta costumbre de un doble cumpleaños, real y oficial? 

El verdadero cumpleaños de la Reina es el 21 de abril, pero se celebra oficialmente en junio con el desfile de Trooping  the Colour, en referencia a los colores de la bandera británica. La tradición del doble cumpleaños se remonta a la época del Rey Jorge II en el siglo XVIII y está relacionada con el supuesto mal tiempo inglés. El Rey, que había nacido en noviembre, pensó que el clima británico probablemente no sería lo suficientemente bueno para albergar una gran celebración pública, y decidió que una celebración durante los meses de verano podría ser más adecuada.

Si uno de los principales valores de la monarquía es su continuidad por encima de las coyunturas políticas, el reinado de Isabel II —con ser un caso excepcional— es paradigmático a la vez que asombroso: la misma persona en el Trono de una de las primeras potencias mundiales durante siete décadas marcadas por los cambios, las crisis y las incertidumbres. ¿Qué ha aportado la monarquía encarnada por Isabel II desde esta perspectiva? 

Así es, a lo largo de años de profundos cambios en los asuntos internacionales, la Reina ha sido una fuente de continuidad y estabilidad, con su poder para trascender la política y la geografía.  Conocida por su sentido del deber y su devoción por una vida de servicio, ha sido una figura clave para el Reino Unido y la Commonwealth en tiempos de enorme cambio social.

Su Majestad considera el servicio público y voluntario como uno de los elementos más importantes de su trabajo. Isabel II tiene vínculos, ya sea como Patrona Real o como Presidenta, con más de 500 organizaciones benéficas, asociaciones militares, organismos profesionales y organizaciones de servicio público, lo que le permite estar en contacto y conocer las realidades de los británicos.

En una reciente columna, el profesor José María de Areilza afirma que «Isabel II es un espléndido ejemplo de liderazgo responsable y resistente». ¿Comparte esta apreciación? ¿Cree que los líderes de nuestro tiempo podrían encontrar en la Reina elementos de inspiración para sus funciones?

Es una apreciación muy acertada por parte del profesor de Areilza. Isabel II es un modelo a seguir y un ejemplo de entrega personal al servicio a los ciudadanos, y personalmente es muy inspirador trabajar para el gobierno de Su Majestad. 

¿Cómo valora el papel desempeñado por Su Majestad en las relaciones internacionales a lo largo de estos setenta años? 

En mi opinión, la Reina Isabel II es la mejor diplomática del mundo. Nadie ha hecho más para fortalecer los lazos de amistad, entendimiento y respeto entre el Reino Unido y el resto del mundo, y ha desempeñado un papel clave, manteniendo antiguas relaciones y construyendo nuevas conexiones. Por supuesto, constitucionalmente no puede intervenir en política, pero es su discreta diplomacia lo que más impresiona. Durante su extraordinario reinado ha viajado más que cualquier otro monarca. Ha realizado 260 visitas oficiales al extranjero, incluidas casi 100 visitas de estado y una larga y muy exitosa visita de Estado a España en 1988, cuando estuvo en Madrid, Barcelona y Sevilla.

¿Y, de manera concreta, en las relaciones hispano-británicas?

El Reino Unido y España comparten unos vínculos reales, históricos, culturales, comerciales y de seguridad muy estrechos. Existen fuertes vínculos entre la monarquía española y británica, como lo demuestra la serie de visitas respectivas en los últimos 35 años (los reyes Juan Carlos y Sofía a Reino Unido en 1986, Isabel II y Felipe de Edimburgo a España en 1988, el Príncipe Carlos y su esposa Camila a España en 2011, y los Reyes de España al Reino Unido en 2017 en una espléndida visita en la cual tuve el privilegio de participar). Nuestras dos familias reales defienden la democracia, el respeto mutuo y la tolerancia, todas cualidades muy necesarias en estos tiempos difíciles.

Para concluir, y con el permiso de Su Majestad, voy a citar el discurso que pronunció en el banquete con motivo de la Visita de Estado del Rey Felipe y la Reina Letizia al Reino Unido en 2017, porque me parece un resumen perfecto: Una relación como la nuestra, basada en fortalezas e intereses comunes tan grandes, garantizará que ambas naciones prosperen, ahora y en el futuro, independientemente de los desafíos que surjan. La fuerza de nuestra amistad ha creado un fuerte espíritu de cooperación y buena voluntad.”

Sobre el autor

Hugh Elliott (1965), diplomático de carrera, es embajador del Reino Unido en España y Andorra desde 2019. Ingresó en el Foreign and Commonwealth Office (FCO) en 1989 y en 1991 estuvo destinado en Madrid por primera vez, con una misión de cinco años. Posteriormente, entre 1996 y 1999 ocupó varios puestos en el FCO.

Tras pasar por Buenos Aires, como director de Asuntos Económicos, Políticos y Públicos, y París, en tanto que consejero general, entre 2006 y 2013 desempeñó las funciones de director de Relaciones Gubernamentales en la compañía minera Anglo American. Regresó al FCO en 2013 como Director de Comunicación, asumiendo en 2017 la Dirección de Europa, para pasar al año siguiente al Departamento para la salida de la Unión Europea como Director de Comunicación.

Ha sido igualmente patrono de la British Spanish Society y presidente de Canning House, un centro hispano-británico.

Está casado con María Antonia Elliott y tiene dos hijos.